El Sexo I. Dioses

El dios Chaac con la diosa lunar. Códice de Dresde
Este texto forma parte de una serie de cuatro historias sobre el tema que más interés y polémica despierta en los seres humanos: la sexualidad.

Para todos los pueblos antiguos el sexo fue muy importante y estuvo casi siempre relacionado con el amor, la fertilidad y el misticismo. Vamos a comenzar con algunos mitos y costumbres de Mesoamérica.

En uno de los relatos de la creación mexica, un día Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada, se tocó el miembro viril mientras se bañaba, su semen cayó sobre una piedra y de ella nació un murcíelago. Después, este animal mordió la vagina de la diosa Xochiquetzal mientras dormía y de la herida, rociada con agua, nacieron las flores y la primavera. La masturbación aparece aquí como un acto de creación de la humanidad.

En el Códice Borbónico, también mexica, en una de las láminas, la que corresponde a la fiesta ochpaniztli en honor a Toci-Diosa Madre, encontramos ocho danzantes huastecos desnudos con el gorro cónico sosteniendo su falo. En esta ceremonia se ofrendaban mazorcas de maíz y los falos podrían ser un símbolo de la fecundación y la fertilidad. Los nahuas y mexicas relacionaban el sexo con la fertilidad y la creación, por lo que el placer sexual era un don divino, equiparable al alimento, a la alegría, al vigor vital y al reposo cotidiano. Era algo, por decirlo de una forma simple, tan natural como dormir, respirar o comer.

La diosa Ixik como atan, “consorte”, de una deidad vieja.
La pareja se acaricia en lo que podría ser una preparación
para la cópula. Códice de Dresde.
En otro mito de los mayas de Uxmal, Yucatán, se dice que la lluvia brota en forma de falos, lo cual nos hace ver una clara similitud entre el semen y las lluvias fertilizadoras. Para algunos pueblos mesoamericanos, en la masturbación ritual, el semen simbolizaba las lluvias que dan vida a la naturaleza. Otro ritual de la fertilidad consistía en la perforación del pene para que la sangre, que era considerada un líquido sagrado, tuviera contacto con la tierra.

En el Códice de Dresde hay una imagen donde la diosa maya Ixik aparece como esposa de una deidad vieja. Por su posición, parece que la pareja está acariciandose antes de realizar el acto sexual. Las imágenes de ancianos con jóvenes son comunes en la cultura maya y se pueden ver algunas en este enlace: Parejas Antiguas.

Estas parejas mayas nos llevan al Museo de Antropología de la Ciudad de México, en él que se encuentra una pieza de hueso, también maya, que muestra a cuatro parejas en una posición muy similar a la que aparece en el Códice de Dresde. Incluso, la pareja de arriba parece estar copulando. Algunos afirman que se trata de una representación de uniones sexuales.

Hueso maya con representaciones sexuales.
Museo de Antropología e Historia de México
Lo curioso de esta pieza es que la mayoría de las figuras son animales fantásticos. Observamos que en una de las parejas, un ser humano entrega un cráneo a uno de estos seres.

¿Serían esos animales fantásticos, dioses mayas? En otro lugar del mundo, Grecia, muchas dioses se representaban en forma de animales. Estas deidades tenían relaciones sexuales entre ellos, con seres humanos y con animales.

Por ejemplo Dionisos, el dios griego del vino, estaba acompañado de faunos. Estas criaturas eran dioses de los bosques, que generalmente tenían cuerpo de hombre, con cuernos y piernas de macho cabrío. Este animal fue escogido por su gran poder sexual.

En las fiestas del culto a Dionisos, había un sacerdote llamado Falóforo, el cual era portador de un falo. Además, los sacerdotes portaban leche y antorchas.

Estas fiestas dionisíacas eran muy numerosas en Grecia y generalmente estaban vinculadas a los ciclos de la naturaleza; la muerte y el renacimiento. Dionisos, como la naturaleza, moría y resucitaba.

Durante la celebración de estas fiestas, llamadas faloforias, se honraba a Dionisos como dios de la fertilidad. Un cesto, el liknon, era llevado en procesión lleno de frutos, entre los cuales sobresalía, en el centro, una forma fálica envuelta en tela. Este falo era expuesto en público para representar la presencia vivificante del dios.

Las Pequeñas Dionisas (diciembre) y las Grandes Dionisas (marzo), eran fiestas muy importantes. Mediante coros, danzas, diálogos y procesiones de personas con máscaras se representaban episodios sagrados de la vida de este dios. Estas ceremonias se mantienen vivas hoy dentro de las celebraciones del carnaval.

Dionisos, como la expresión de la fuerza del universo y de la vida, elevaba al hombre por encima de la materia y lo guiaba por las pasiones amorosas que liberaban sus sentidos hasta llegar a alcanzar el éxtasis. Al liberar sus sentidos por medio del placer, el individuo dejaba atrás su prisión corporal haciendo caer las barreras que lo alejaban de lo divino. Este culto, a consecuencia de sus manifestaciones orgiástico-rituales, fue considerado extremadamente impúdico por la iglesia y fue prohibido por la peligrosidad que representaba para el poder instituido.

Códice Borbónico. Huastecos portadores de falos.
Biblioteca de la Cámara de los dipudatos de París.
Dionisos también aparecía acompañado de los sátiros, quienes tenían un desenfrenado deseo sexual. A estos sátiros se les consideraba geniecillos de la naturaleza. Y eran representados con una erección permanente. Bajo los efectos del vino, los sátiros perseguían a las ninfas y a las mujeres con las que tenían relaciones sexuales.

Otra de las deidades griegas, Afrodita, representaba la fuerza creadora del universo y el deseo sexual. Era la diosa del amor y la belleza. Tenía el deber de hacer el amor.

Afrodita viene de la palabra griega aphros que significa espuma. Esta diosa fue conocida como Venus por los romanos. Afrodita nació del esperma de los órganos genitales de Urano, cuando fueron arrojados al mar por su hijo Cronos.

Los mitos griegos están llenos de referencias al sexo. Por ejemplo, Júpiter, realizó numerosas metamorfosis para satisfacer su incontenible deseo sexual. Se convirtió en lluvia de oro para penetrar a Danae, a la que su padre había encerrado por indicación del oráculo; en toro para raptar a Europa; en cisne para poseer a Leda; en águila para robar a Ganímedes, un jóven frigio que capturó mientras cazaba; o en serpiente, para engendrar en su propia hija.

Otro dios griego, Hércules, tuvo muchas mujeres y gran número de amantes. El caso más llamativo de este dios fue el de las cincuenta hijas de Testio a las cuales, según uno de los mitos, las dejó a todas embarazadas en una sola noche.

Sátiro griego bailando con una mujer.
Museo de las Culturas de México.
En la cosmogonía de otra de las civilizaciones antiguas del Mediterráneo, Egipto. Atón, dios solar, se creo a sí mismo mediante la masturbación. Después de su propia creación, dio vida a Tefnut, la humedad, y Shu, el aire. Se afirmaba también que su pene divino creó los ríos que acunaron a las civilizaciones antiguas.

Otro de los mitos de la creación de la humanidad donde se usa metafóricamente la eyaculación es el mito egipcio de la Isla de Elefantina que dice:  

...desde allí también se había elevado el sol cuando le dió vida a la humanidad. El lugar en la isla donde el río se desbordaba era la doble caverna Qerti que tenía la forma de dos senos femeninos, de allí procedían todas las cosas buenas. Esta doble caverna era, en efecto, el refugio del Nilo, y desde allí el dios del río vigilaba hasta que la inundación era inminente, se desbordaba como un hombre vigoroso y llenaba todo el país. 

En Sumeria, otra de las culturas más antiguas del Mediterraneo, en la fiesta de año nuevo, el rey de la ciudad-estado tenía relaciones con la gran sacerdotisa de la diosa Innana, diosa del amor, del sexo y la guerra. Esta unión era conocida como el Matrimonio Sagrado o Hierogamia. Esta unión entre dioses era fuente de regeneración para los hombres, los animales y las plantas de la tierra.

Tras la llegada del cristianismo a América
los religiosos destruyeron muchas piezas
con alusiones a la sexualidad. En esta pieza
expuesta en el Museo Nacional de Antropología
 de México donde vemos como el pene
de un hombre masturbándose fue arrancado.
La unión sexual era la expresión suprema de la creatividad y de la fertilidad. En la civilización Sumeria de hace cinco mil años, Inanna era considerada la Gran Prostituta, para la cual, la cópula era un acto más transcendente que la mera necesidad carnal de perpetuar la especie.

La diosa celta Morrigan, quién después inspiró la creación del hada Morgana, poseía una dimensión erótica. La diosa habría tenido una relación carnal con el dios Dagda en un apareamiento que duró nueve meses.

Estas uniones sexuales entre dioses o entre un dios y un mortal, se celebraban generalmente en primavera. A los que participaban en estos rituales sexuales hierogámicos se les atribuían cualidades divinas y se convertían en intermediarios entre el dios implicado y los hombres.

La ceremonía era presidida y practicada por el monarca o la personalidad que estaba a la cabeza de la religión dominante. En el caso de Morrigan, probablemente en sus rituales, la hierogamia no sólo se llevaba a cabo de forma simbólica sino que también en el plano sexual. El nuevo rey tenía relaciones sexuales con la sacerdotisa druida que encarnaba simbólicamente a la diosa.

La tribu Dana, es decir, los antiguos habitantes de Irlanda, veneraban a la diosa Ana, cuyo culto era muy importante. Los rituales orgiásticos dedicados a esta diosa, conocida después como Diana, se hacían para venerar a las fuerzas de la naturaleza y la regeneración.

Por otro lado, en el Centro de Europa, Las vírgenes germánicas de la batalla se entregaban al héroe que ellas mismas escogían al finalizar el combate. En sus rituales también se hacían ceremonias orgiásticas.

Con la llegada de las religiones judeo-cristianas a Europa, estos cultos fueron prohibidos y perseguidos casi hasta su desaparición. San Agustín, el denominado padre de la iglesia católica, afirmaba que las caricias de una mujer alejaban al hombre de Dios y se sentía culpable de su experiencia sexual pasada.

Esculturas de una pareja mostrando sus genitales
en la iglesia de San Pedro de Cervatos, Cantabria, España.
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San Agustín sostenía que "el deseo sexual es una tendencia animal, pero podría ser justificada y orientada hacia el bien, siempre y cuando el acto sexual tuviera como finalidad la procreación". La Biblia ordenaba a los creyentes a crecer y multiplicarse. Interpretando estas palabras, se consideró al sexo reproductivo una obligación, y el sexo sin hijos una ofensa o una maldición. Basados en este nuevo concepto, los judeo-cristianos persiguieron la prostitución, la homosexualidad y la masturbación.

Debido a estas nuevas creencias, todas las culturas de la antiguedad, que tenían una relación natural y sagrada con la sexualidad, fueron reprimidas y el sexo pasó a ser pecado. En algunas iglesias se comenzaron a mostrar imágenes obscenas y se afirmaba que el sexo sin procreación condenaba al infierno La represión sexual llegó a su extremo durante la época victoriana en Gran Bretaña, coincidiendo con el momento cumbre de la revolución industrial y del imperio británico, a mediados del siglo XIX.

Pero, recientemente, algunos historiadores aseguran que además del motivo religioso, el mandato divino de procrear era muy importante para asegurar nuevos nacimientos en las comunidades. De esta forma estos miembros ayudaban en las labores del campo y podían participar en las numerosas guerras que los enfrentaban.

Si la masturbación, la homosexualidad y la prostitución fueron prohibidas con la intención de fomentar los nacimientos o proteger la familia procreadora como pilar fundamental de la sociedad y no por motivos religiosos: ¿Tiene sentido que hoy, casi 2000 años después, nuestra sociedad siga, en nombre de la religión, condenando estas prácticas? En vista del grave problema que está viviendo el planeta tierra debido a la superpoblación: ¿No debería nuestra sociedad revisar su postura ante el "creced y multiplicaos"? Hoy, sin duda, tendría mucho más sentido una sociedad que disfrutara de la sexualidad de forma sana y segura que continuar con los nacimientos descontrolados que amenazan con agotar los recursos del planeta tierra.

Instituto Nacional de Antropología de México
Museo de Antropología e Historia de México
Arqueología Mexicana VOL. 13. Núm 104  
Mitología Griega y Romana. Aut. Gastón de Nerac. Ed. Sociedad Editora Latinoamericana.
Esclarecimiento del simbolismo de la prehistoria universal. Aut. Leonardo Pasquel. Ed. Orion. 
Mahabharata. Trad. Julio Pardilla. Ed. Edicomunicación.
Mujer divina, mujer terrena. Mod. fem. en el mundo mexica y maya. Aut. Miriam López Hernández. Libros de la Araucaria.
Sexualidad en China. Aut. Flora Botton Beja y Romer Cornejo Bustamante
Historia de la Sexualidad. Michel Foucalt.
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Enciclopedia Británica Online 
La Biblia Online

Autores: Blanca Adriana Camacho y Chico Sánchez