El Sexo III. Sexualidad

El sexo es una de las manifestaciónes humanas que más polémica y división de opiniones produce en la sociedad. Mientras que la práctica del sexo ha sido marginada o perseguida por muchas culturas, en otras la sexualidad fue vista como un acto natural y como una actividad muy importante. Algunas religiones, especialmente las de origen judío, han sido las que más la han perseguido.
Esculturas en barro de Tlatilco en la capital de México.
Observamos en la foto los dos lados de la figura.
El sexo es una de las manifestaciónes humanas que más polémica y división de opiniones produce en la sociedad. Mientras que la práctica del sexo ha sido marginada o perseguida por muchas culturas, en otras la sexualidad fue vista como un acto natural y como una actividad muy importante. Algunas religiones, especialmente las de origen judío, han sido las que más la han perseguido.

El orígen de la palabra sexo podría darnos una pista del por qué esta división. La hipótesis sería que, aunque fuera de forma anecdótica, la palabra sexo provendría de la expresión secare, que significa cortar, separar o dividir. De forma similar al significado de esta palabra, el mundo está dividido entre los que ven la sexualidad como una oportunidad para su desarrollo personal y los que la condenan como una actividad inmoral. A continuación, brevemente, vamos a dar un repaso por este fascinante y a la vez polémico tema de la sexualidad.

La culminación del acto sexual es el orgasmo, palabra que proviente del latin orgasmus y esta a su vez del griego orgasmós que significa cólera o excitación. Según algunos expertos, la salud mental de las personas depende de su capacidad para tener orgasmos, la ausencia de estos provoca enfermedades emocionales y para su curación es esencial disfrutar plenamente del sexo y por lo tanto recuperar la capacidad natural para amar.

El orígen de la palabra sexo podría darnos una pista del por qué esta división. La hipótesis sería que, aunque fuera de forma anecdótica, la palabra sexo provendría de la expresión secare, que significa cortar, separar o dividir. De forma similar al significado de esta palabra, el mundo está dividido entre los que ven la sexualidad como una oportunidad para su desarrollo personal y los que la condenan como una actividad inmoral. A continuación, brevemente, vamos a dar un repaso por este fascinante y a la vez polémico tema de la sexualidad.
Vasija de la cultura Mochica peruana donde se muestra
a una pareja realizando el acto sexual.
Muchas de las enfermedades psíquicas provienen de la represión de la sexualidad. Nuestra civilización, mecanizada y autoritaria basada en las prohibiciones, ha incapacitado al ser humano para poder actuar libre e independientemente con respecto al sexo. Las energías vitales de los seres humanos necesitarían regularse naturalmente, sin la necesidad del deber o de la moralidad compulsiva.

Nuestra sociedad educa inculcando un temor a vivir con libertad y al sexo libre. La participación consciente y responsable del individuo ha sido sustituida por el control represivo de las instituciones. Las normas morales crean miedo a sentir placer y a vivir una vida independiente.

El ser humano moderno crea una armadura contra su propia naturaleza sexual que produce aislamiento, necesidad de autoridad, miedo a la responsabilidad, pobreza sexual y enfermedades psicológicas. El miedo y la impotencia de las masas ha favorecido un gran aumento de la violencia en la sociedad.

Mientras que una gran parte de la sociedad actual concibe el sexo como inmoral, muchas culturas de la antigüedad, algunas vivas, consideran el sexo como una actividad natural y sagrada.

Por ejemplo, en la civilización Sumeria de hace cinco mil años, la unión sexual era vista como símbolo de creatividad y fertilidad. El acto sexual era más transcendente que la simple necesidad de procrear y un medio para el desarrollo espiritual. Por esto, Innana, la diosa del amor, estaba considerada como una gran prostituta.

San Agustín, el denominado padre de la iglesia católica, afirmaba que nada hacía descender la mente viril de las alturas a tal grado, como las caricias de una mujer y se sentía culpable de su experiencia sexual pasada. Para él, la sexualidad y la procreación eran inseparables y sostenía que "el deseo sexual es una tendencia animal, pero podría ser justificada y orientada hacia el bien, siempre y cuando el acto sexual tuviera como finalidad la procreación".      Con la Biblia se exhortaba a crecer y multiplicarse, siendo el sexo reproductivo una obligación y el sexo sin hijos una ofensa o una maldición. Se condenaba así la prostitución, la homosexualidad y la masturbación. No porque estuvieran mal como actividades, sino porque no cumplian el mandato divino de procrear y traer nuevos miembros a la comunidad, los cuales se necesitaban como mano de obra o para las contínuas guerras.
El Pensador masturbandose en la glesia de
San Martin de Elines en Cantabria, España.
(Cortesía www.romanicodigital.com)
En los templos dedicados a esta diosa se practicaba la prostitución sagrada o hieroduleia, un rito sexual en donde las mujeres, frecuentemente vírgenes, se ofrecían a los extranjeros. Se dice que esta diosa decretó que las vírgenes babilónicas sirvieran en su templo y que al menos una vez en su vida debían tener relaciones con extranjeros. Las escrituras hebreas mencionan la actividad de hieroduleia, tanto masculinas (qodesh) como femeninas (quedusheah) incluso en el templo de Jerusalem.

Al otro lado del mundo, en América,  Bartolomé de las Casas, menciona que los jóvenes de las clases altas nahuas tenían concubinas llamadas tlacatcauili y era un estilo de vida aceptado. Como lo hacían otros grupos sociales, las prostitutas veneraban a su propia diosa: Xochiquetzal, la venus nahua como la calificó Bernardino de Sahagún. Otra diosa Tlazoltéotl también era muy importante para las prostitutas, aunque Xochiquetzal era la diosa principal del amor.

Durante las festividades en honor de esta diosa, las prostitutas hacían sacrificios y le llevaban ofrendas. Es más, aquellas que nacían el quinto día del mes, que era el día de Xochiquetzal y de Tlazoltéotl estaban destinadas a convertirse en prostitutas.

En el Códice Florentino se dan otros detalles como el uso de la hierba poyomatli para intensificar el deseo sexual. Según algunos cronistas esta planta tenía flores aromáticas con propiedades alucinógenas. El Florentino sostiene que la prostituta consumía también hongos alucinogenos. Este hábito se extendía en ciertos círculos y se refiere al uso del teonanacatl, " el hongo de los dioses". La misma fuente expresa que la prostitua tomaba constantemente pulque, el vino nativo. Además, en esta fuente se da otra descripción de la prostituta que se refiere a la auiani "la que huele bien, la que hace feliz a la gente".

Al principio de la producción agrícola, el hombre preparaba la tierra y la mujer sembraba la semilla. Por eso en Mesoamérica, el varón utilizaba simbólicamente la coa (como su miembro viril) para preparar la tierra y la mujer depositaba la semilla.

Al principio de la producción agrícola, el hombre preparaba la tierra y la mujer sembraba la semilla. Por eso en Mesoamérica, el varón utilizaba simbólicamente la coa (como su miembro viril) para preparar la tierra y la mujer depositaba la semilla.
Falos en la ciudad maya de Uxmal, Yucatán, México
También hay indicios de que los mayas tenían objetos sexuales de madera, usados como consoladores y nombrados pudorosamente en un reporte arqueológico como efigie fálica. En el cenote de Chichén Iztá se encontró un consolador de madera que estaba en las capas más hondas.

Para los mayas, ka significa cópula, o la muy difundida palabra maya tsay, que significa unión pegajosa, del maya yucateco. En la cultura maya se han encontrado imágenes relativas a la homosexualidad, como por ejemplo la de la cueva Naj Tunich, en Guatemala, donde tienen sexo un joven y un viejo.

En la India, el mundo entero es considerado producto de un movimiento rítmico y perpetuo donde el sexo es acción, juego y lucha. En el hinduismo existen prostitutas sagradas que se llaman devadasis "sirvientas de los dioses" y "esposas del dios", por lo que no pueden casarse y son dedicadas a la diosa Yellama desde que tienen ocho años aproximadamente.

En el Kama Sutra los sinónimos de "orgasmo" son: placer, deleite, amor, satisfacción, pasión, eyacular, cumplir. Los sinónimos de "hacer el amor" son: relación sexual, unión, tabú, acostarse, éxtasis.

Según este libro, en sus leyes del harem, los maridos de cada una de las mujeres tenían que satisfacerlas o bien cada uno por separado o todos a la vez. Uno la sostenía, otro se ocupaba de la cara, otro de la vagina y otro de la parte media de su cuerpo. Así debían hacerlo por turnos y variando. El mismo planteamiento valía también para la prostituta tomada por un grupo de hombres. Entre los habitantes del Sur era bien vista también la unión baja, anal.

Una cerámica mochica de una pareja teniendo relaciones  sexuales con su hijo al lado expuesta en el museo Mali  de Lima, Perú. Amplía la imagen para ver los detalles.
Una cerámica mochica de una pareja teniendo relaciones
sexuales con su hijo al lado expuesta en el museo Mali
de Lima, Perú. Amplía la imagen para ver los detalles.
Este libro que incluye gran cantidad de posturas y técnicas para tener relaciones sexuales también incluye mecanismos artificiales. Estos han de ser de oro, plata, cobre, hierro, marfil, cuerno de búfalo, estaño o plomo, suaves, con un efecto refrescante o violentos. Para Vatsyayana, autor del Kama Sutra, estos objeros podrían ser de madera o como a uno más le gustara.

Las cortesanas de los antiguos hindúes, llamadas vesyas, constituían un elemento muy importante en la sociedad. Estas mujeres recibían una preparación cultural superior a la que recibían las mujeres destinadas a ser madres de familia y se les permitía alternar con la sociedad varonil. A cambio de este privilegio social perdían la buena fama.

Los distintos tipos de amante masculino, en relación con el órgano sexual, eran liebre, toro y caballo. La amante, por el contrario, podía ser cierva, yegua o mujer elefante.

También en la India, en el Mahabharata podemos leer: En aquel mismo bosque vivían un rishi y su esposa. Estaban muy enamorados el uno del otro y deseaban disfrutar de los placeres del amor sin ninguna restricción. Dado que sólo los animales viven en esa conciencia sin ninguna otra alternativa, el rishi y su esposa se convirtieron en una pareja de ciervos y siempre estaban juntos.

En América también se encuentran historias que mencionan el sexo con animales, por ejemplo, en una historia andina de Perú se habla de un hombre sodomizado por un puma, gozando de la relación con el animal.

En el tantrismo, una de las tendencias del hinduismo moderno, se realizan rituales para despertar las fuerzas latentes en el organismo humano y alcanzar el punto máximo de gozo y unidad. Estos actos simbólicos producen alteraciones de la conciencia convirtiendose en la manifestación de ese poder.

También en el continente asiático, en la antigua China, la sexualidad era considerada una actividad natural. En su tradición no existe el pecado original y por lo tanto el sexo no está acompañado de un sentimiento de culpabilidad.

También en Grecia, los símbolos fálicos mantuvieron especial relación con la vida de ultratumba, tal y como acreditan los cultos eleusinos y dionisiacos. Este íntimo vínculo entre la sexualidad y el mundo subterraneo encuentra una de sus manifestaciones en la parafernalia que rodea la figura de Dionisos. Esta deidad ofertaba a sus fieles valores tales como la inmortalidad, la prosperidad o la fecundidad de la tierra. A cambio, el culto requerido por el dios, se hallaba abundantemente provisto de ritos orgiasticos, como parte integrante de sus ceremonias religiosas.  Los romanos usaban amuletos en forma de penes como protección contra las enfermedades. Y por otro lado tenían un carácter de talismán de la buena suerte. El falo estaba asociado al poder fecundante de la naturaleza, como tal era venerado en la personificación del dios Fascinum, divinidad esta entre cuyas atribuciones destacan las de hacer frente al fascinum o "mal de ojo", producir la germinacion de las plantas secas y favorecer el alumbramiento de las hembras esteriles.
Los romanos usaban amuletos en forma de penes como
protección contra las  enfermedades, como talismanes
de la buena suerte y como protectores contra el mal
de ojo o fascinum. Miniaturas expuestas en el
Museo Histórico Municipal de Villamartín.
Existieron en la China antigua los llamados libros de alcoba que circularon libremente hasta la dinastía Song (960-1279 AC); novelas y cuentos eróticos o semipornográficos. Existían ilustraciones eróticas con textos de la tradicion taoista y libros moralistas religiosos donde se establecían normas sobre las prácticas sexuales.


Para los taoistas el fin del acto sexual era garantizar salud y larga vida a los miembros de la pareja. El hombre no debía derramar el semen y perder lo que constituye su esencia vital por eso se desarrolló una técnica que permitiera al hombre satisfacer a la mujer sin llegar a la eyaculación. Según la creencia popular, el semen retenido, volvía a su lugar de origen, el cerebro y era fuente de energía y vigor.

Mientras que la masturbación estaba vedada para el hombre, la femenina llegó a ser común. Como se practicaba la poligamia en las clases altas, el hombre estaba casado con muchas mujeres a las que no podía satisfacer plenamente, para esto se fabricaron una gran cantidad de objetos para la masturbación femenina.

Con la aparición del Confucianismo, la tradición fundada por Confucio (551-479), la sociedad primitiva china liberada sexualmente fue poco a poco transformandose en una sociedad puritana. La sexualidad pasó a ser controlada y se comenzaron a censurar tanto los textos como las prácticas sexuales.

El confucianismo, como el catolicismo en Roma, avalaba a la familia y al matrimonio, pero no a la actividad sexual como fuente de gozo y felicidad. Se restringieron las libertades sexuales y la poligamia se siguió permitiendo para garantizar mayor descendencia. En la mujer se valoraban la virtud, la discrección, la tolerancia y el recato.

La mujer en la China de Confucio, cuyo destino era el matrimonio, para ser civilizada y respetable debía permanecer recluida; se le apartaba de cualquier educación práctica; y si era viuda debía permanecer casta y no volverse a casar. En la cumbre del puritanismo se llegó a obligar a la viuda a suicidarse cuando el marido moría.

A mediados del siglo XVII, se habían acabado en China por completo las novelas eróticas y se producían muy pocas pinturas con temas sexuales. En el apogeo del puritanismo de la dinastía Qing (del siglo XVII al XX), el sexo se vuelve algo totalmente privado y se destruyen muchos textos de tema sexual considerados como inmorales. Gran parte de la literatura erótica se conservó gracias a las copias que existían en Japón.

Entre los griegos antiguos, el criterio de tres coitos seguidos marcaba el haber llegado a la juventud. El hedonismo grecorromano aceptaba parcialmente la homosexualidad, la bisexualidad y el aborto; la etimología de fornicación, derivaba del acto de las trabajadoras sexuales romanas bajo los arcos de puentes (fornos) y acueductos.

También hay indicios de que los mayas tenían objetos sexuales de madera, usados como consoladores y nombrados pudorosamente en un reporte arqueológico como efigie fálica. En el cenote de Chichén Iztá se encontró un consolador de madera que estaba en las capas más hondas.  Para los mayas, ka significa cópula, o la muy difundida palabra maya tsay, que significa unión pegajosa, del maya yucateco. En la cultura maya se han encontrado imágenes relativas a la homosexualidad, como por ejemplo la de la cueva Naj Tunich, en Guatemala, donde tienen sexo un joven y un viejo.
Orgía hetero y homosexual en una escultura de Tlatilco,
cultura mesoamericana del valle de México.
También en Grecia, los símbolos fálicos mantuvieron especial relación con la vida de ultratumba, tal y como acreditan los cultos eleusinos y dionisiacos. Este íntimo vínculo entre la sexualidad y el mundo subterraneo encuentra una de sus manifestaciones en la parafernalia que rodea la figura de Dionisos. Esta deidad ofertaba a sus fieles valores tales como la inmortalidad, la prosperidad o la fecundidad de la tierra. A cambio, el culto requerido por el dios, se hallaba abundantemente provisto de ritos orgiasticos, como parte integrante de sus ceremonias religiosas.

Los romanos usaban amuletos en forma de penes como protección contra las enfermedades. Y por otro lado tenían un carácter de talismán de la buena suerte. El falo estaba asociado al poder fecundante de la naturaleza, como tal era venerado en la personificación del dios Fascinum, divinidad esta entre cuyas atribuciones destacan las de hacer frente al fascinum o "mal de ojo", producir la germinacion de las plantas secas y favorecer el alumbramiento de las hembras esteriles.

También para proteger de peligros a los lugares. Se colocaban figuraciones fálicas en puntos tales como las esquinas, los balcones, las puertas, las termas o las murallas de algunas ciudades.

Uno de los libros más importantes que provocará la condena y represión del sexo en occidente es el Antiguo Testamento. En este libro se pueden encontrar algunos textos que parecen tener contenido sexual. Por ejemplo en Cantares 7(6-9) atribuido al rey Salomón, encontramos una de las descripciones más cercanas a la sensualidad, en ella describe el esposo a la esposa:

Cuán bella eres, amor mío,
¡Cuán encantadora en tus delicias!
Tu talle se asemeja al talle de la palmera,
y tus pechos a sus racimos.
Me dije: "Me treparé a la palmera;
de sus racimos me adueñaré."
¡Sean tus pechos como racimos de uvas,
tu aliento cual fragancia de manzanas,
y como el buen vino tu boca!

También en la Biblia, Moises expone qué tipo de relaciones sexuales no se deberían realizar. El texto indica, por ejemplo, no tener sexo con familiares, con una mujer que tiene su periodo menstrual que llama "impureza sexual" o tener sexo con un animal.

San Agustín, el denominado padre de la iglesia católica, afirmaba que nada hacía descender la mente viril de las alturas a tal grado, como las caricias de una mujer y se sentía culpable de su experiencia sexual pasada. Para él, la sexualidad y la procreación eran inseparables y sostenía que "el deseo sexual es una tendencia animal, pero podría ser justificada y orientada hacia el bien, siempre y cuando el acto sexual tuviera como finalidad la procreación".

Con la Biblia se exhortaba a crecer y multiplicarse, siendo el sexo reproductivo una obligación y el sexo sin hijos una ofensa o una maldición. Se condenaba así la prostitución, la homosexualidad y la masturbación. No porque estuvieran mal como actividades, sino porque no cumplian el mandato divino de procrear y traer nuevos miembros a la comunidad, los cuales se necesitaban como mano de obra o para las contínuas guerras.

La prostitución entre los nahuas
El Románico erótico. Lujuria en los templos cristianos
Sexo y Arte Románico
Reich Wilhem; The function of the Orgasm. The Nonday Press 
La prostitución entre los Nahuas. Aut. José Antonio Flores Farfán y Jan G. R. Elferink  
Col. animales y sexualidad en la historia y la antropología mesoamericana. Guilhem Olivier y Jaime Echeverría García.
La vida sexual en la antigua China. Aut. Robert Hans van Gulik. Ed. Ediciones Siruela
Sexualidad en China. Aut. Flora Botton Beja y Romer Cornejo Bustamante
Estudio del pasado como guía moral y como medio de legitimar el poder en China. Aut. Rosa Elena Moncayo.  
Amuletos fálicos romanos inéditos de las provincias de Madrid y Toledo
www.felixrodrigomora.org
www.romanicodigital.com
www.elcastellano.org
dicciomed.eusal.es
La Biblia Online 


El Sexo II. Géneros

mujer agarrandose el pezón Museo Nacional de Antropología de México. Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Escultura de una mujer tocandose el pezón
Museo Nacional de Antropología de México
(Foto: www.chicosanchez.com)
Desde la más remota antiguedad, la sexualidad ha sido uno de los temas que más ha interesado a la sociedad. Sin embargo, además de las relaciones entre hombre y mujer que eran tan importantes para la reproducción humana, existieron otras tendencias sexuales. Estas modalidades, como la homosexualidad o la transexualidad, fueron o son aceptadas como género por muchas culturas del mundo.

El diccionario de la RAE define al género como: Clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma y, generalmente solo una, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra.

Cómo sabemos, la religión influye profundamente al lenguaje y la cultura. Hasta el día de hoy, en el hinduismo, encontramos este género neutro en los hijras, personas que no son consideradas ni de género masculino ni femenino, ni hombre ni mujer.

En esta cultura india, que tanto influyó a Europa por el idioma sánscrito, la relación macho y hembra representa el papel más importante de la sociedad, pero no es el único. El cambio de sexo o género del hombre y la mujer hacia las cualidades de su opuesto, son importantes y mencionados de forma positiva en la mitología, rituales y arte hindú.

También en la India, hacia el siglo VI el tantrismo es considerado un medio para obtener la perfección espiritual y la absoluta libertad, tanto en el hinduismo como en el budismo vajrayana. Para los tántricos, el sexo es usado como un medio de realización, no es moral ni inmoral, es amoral. La unión sexual o maithuna es la última y más importante de una serie de técnicas corporales y de meditación yóguicas.
Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Danza de los viejitos en la basílica
de la Virgen de Guadalupe.
(Foto: www.chicosanchez.com)

En el Mahabharata, uno de los libros más importantes del Hinduismo, leemos: Y Sikhandi, después de practicar austeridades durante muchos años, gracias a su don que le otorgó un Yaskha cambió su sexo, convirtiendose en un hombre.

Otro texto de este mismo libro describe un cambio de sexo:  "En aquel mismo bosque vivían un rishi y su esposa. Estaban muy enamorados el uno del otro y deseaban disfrutar de los placeres del amor sin niguna restricción, dado que sólo los animales viven en esa conciencia, sin alguna otra alternativa, el rishi y su esposa se convirtieron en una pareja de ciervos y siempre estaban juntos."

En estos dos ejemplos vemos la naturalidad con la que esta cultura milenaria trata el tema de la sexualidad. En el último párrafo, en lugar de un cambio de sexo, los protagonistas se convierten en animales para ser más libres a la hora de disfrutar de los actos sexuales.

Para las primeras comunidades cazadoras-recolectoras que vivían en Europa, los indoeuropeos, los ciclos de la luna, identificados con la mujer, eran de gran importancia, y fue después de la llegada de la agricultura que lo importante pasó a ser el culto al sol y los dioses masculinos, empezando a perder valor lo femenino, como revelan estudios de los monolitos celtas de Hedgestone.

Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Danza tradicional con hombres vestidos de mujer
en la basílica de la Virgen de Guadalupe, México.
(Foto: www.chicosanchez.com)

En la mitología de uno de estos pueblos europeos, los griegos, se cuenta que el dios Apolo, al que se relaciona con el sol; después de tener numerosas amantes, pasó a ser homosexual inclinandose por los hombres jóvenes regresando después a su tendencia heterosexual.

Existen otras historias relacionadas con el sexo en la mitólogía grecoromana que mencionamos anteriormente en este texto.

Cerca de Grecia, en Mesopotamia, también se habla de los hieródulos eunúcos, que representaban a Dumuzi, el dios pastor. Estos hombres vestían como mujeres y eran homosexuales.

Al otro lado del mundo, en Mesoamérica, encontramos costumbres similares. En Tlaxcala, en el actual México, se han descubierto que hombres vestidos como mujeres participaban en las fiestas religiosas. En estos contextos rituales, los sacerdotes podían representar a diosas y vestirse como ellas.

Un ejemplo de esto último los encontramos entre los tarascos de Michoacán, también en México, donde el sacerdote poseido por la diosa Cuerauáperi se ponía ropa de mujer. Mientras, de los mexicas sabemos que los sacerdotes que ostentaban los atavíos de Chalchitlicue, la diosa del agua, o de Ilamatecuhtli, la diosa de la Tierra.

En estas culturas americanas, menos reprimidas sexualmente que las europeas, el cuerpo era divino y se adornaba, se exhibía, y se consideraba símbolo de fecundidad y de gozo. A pesar de la represión a la sexualidad que impusieron los europeos que llegaron tras la conquista del continente americano muchos pueblos conservaron esas costumbres que se mantienen vivas hasta hoy.
Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Retrato de un Muxe. (Foto: Nicola Okin Frioli)

Uno de los primeros testimonios sobre hombres vestidos como mujeres escrito por los europeos se debe a Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, quién describe en la región de Texas a hombres casados con otros y estos son unos hombres amariconados, impotentes y andan tapados como mujeres y hacen oficios de mujeres.

En la actualidad, en el pueblo de Juchitán, Oaxaca, existen actualmente más de tres mil Muxes, nombre que proviene del español mujer. Los Muxes son hombres que visten de mujer y realizan las mismas labores que esta. Considerados por la sociedad zapoteca como un tercer sexo, los muxes son vistos con respeto y admiración. 

Las costumbres americanas de libertad sexual y aceptación de la sexualidad como algo natural, se vieron interrumpidas abruptamente por la llegada de los europeos, los cuales trajeron consigo a América la religión judeo-cristiana y con ella la verguenza por las expresiones del cuerpo. En ese momento, para los americanos nativos, la sexualidad y la desnudez pasaron a ser pecado.

Antes de explicar la represión de la sexualidad de las religiones judeo-cristianas que trajeron los conquistadores, habría que mencionar que la organización social económica y la religión ha incidido siempre fuertemente en lo más privado del ser humano: su sexualidad. En muchos casos, el sexo, el placer y la reproducción, incluso las formas de expresión del amor han sido regulados por las clases más poderosas con intereses políticos o económicos.

Una estuatuilla de un hombre masturbándose y sacando la lengua. El Sexo II. Géneros - Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Estatuilla de un hombre masturbandose y sacando la lengua
Museo Nacional de Antropología e Historia, Ciudad de México
Para las primeras sociedades de orígen indoeuropeo, a diferencia de lo que se podría pensar, la homosexualidad comenzó a castigarse no por su práctica, sino porque la persona debía casarse y procrear.

Las comunidades necesitaban traer nuevos miembros que ayudaran en el trabajo del campo o que fueran soldados para la guerra, por este motivo, la homosexualidad era tolerada, siempre y cuando los participantes en ella se casaran y tuvieran hijos.

Entre los griegos, por ejemplo, un hombre podía tener amantes masculinos si cumplía con su deber matrimonial de tener hijos que ayudaran a la comunidad. Lo mismo sucedía con otras prácticas como la prostitución, que también era tolerada mientras que el conyuge cumpliera con la misión de procrear y mantener a la familia.

El lesbianismo era mucho más tolerado porque se consideraba casi inevitable para mujeres que vivían juntas, recluidas en el harem y esperando los favores de un marido a veces indiferente o que se encontraba en una guerra muy alejado de su hogar.

Los orígenes de la marginación hacia la homosexualidad en la religión judeo-cristiana los encontramos en la Biblia. En el Antiguo Testamento el Levítico dice: no te echarás con varón como con mujer. Más tarde, en Corintios, en el Nuevo Testamento leemos: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones.
Con la llegada de los europeos y las religiones judeo-cristianas
la sexualidad y la homosexualidad dejaron de ser consideradas
naturales y comenzaron a ser un castigo. Imagen del purgatorio.
Catedral de México.  (Foto: www.chicosanchez.com)
San Agustín, reconocido como el padre de la iglesia católica, afirmaba que nada hacía descender la mente viril de las alturas a tal grado, como las caricias de una mujer y se sentía culpable de su experiencia sexual pasada.

Para él, la sexualidad y la procreación eran inseparables sosteniendo que "el deseo sexual es una tendencia animal, pero podría ser justificada y orientada hacia el bien, siempre y cuando el acto sexual tuviera como finalidad la procreación".

Esta última expresión confirma como los intereses políticos y económicos influían en la tolerancia hacia el sexo. En el catolicismo, procrear, especialmente en época de las guerras, era muy rentable para los que las organizaban.

Como la Biblia exhortaba a crecer y multiplicarse, el sexo reproductivo fue convertido por San Agustín como una obligación y el sexo sin hijos se convirtió en una ofensa o una maldición. Debido a esto, se comenzaron a condenar la prostitución, la homosexualidad y la masturbación. Pero porque las hubiera condenado dios, sino porque no cumplian el mandato divino de procrear y traer nuevos miembros a la comunidad, miembros que se necesitaban como mano de obra para los nobles.

La cumbre de la represión sexual europea llegó en la época victoriana (1837-1901). La mayor limitación del sexo llegó con la cumbre de la revolución industrial y del Imperio Británico. La transformación de la Inglaterra agraria y rural en una sociedad industrial trajo unas consecuencias catastróficas y se caracterizó por grandes colapsos económicos, problemas en la producción y distribución de alimentos básicos, y muchas epidemias, siendo las más graves la de tifus y la de cólera.

Los más pobres, además de soportar el colapso económico y social que supuso el fracaso de la nueva era industrial, tuvo también que soportar una fuerte represión de la sexualidad. Michael Focault en su libro sexualidad describía esta sociedad con estas palabras: A ese día luminoso habría seguido un rápido crepúsculo hasta llegar a las noches monótonas de la burguesía victoriana. Entonces la sexualidad es cuidadosamente encerrada. Se muda. La familia conyugal la confisca. Y la absorve por entero en la seriedad de la función reproductora. En torno al sexo, silencio.

BBC
El Mundo
Nikola Okin Frioli
Sexualidad en China. Aut. Flora Botton Beja y Romer Cornejo Bustamante
Mahabharata. Trad. Julio Pardilla. Ed. Edicomunicación.
Historia de la sexualidad. Michael Foucault. Ed. Siglo XXI
El seductor y mítico matriarcado zapoteca. Entrevista con Margarita Dalton. La Jornada, UNAM. 
Mitología Griega y Romana. Aut. Gastón de Nerac. Ed. Sociedad Editora Latinoamericana.
Arqueología Mexicana. VOL. 13. Núm 104. 
"Hijras: An alternative Sex and Gender Roles in Indta. By Serena Nanda.
Erotismo, Placer y Sociedad. Un paseo por la historia: Ayer y hoy. Aut. María Ragúz. Profesora en la PUCP, Perú.

El Sexo I. Dioses

El dios Chaac con la diosa lunar. Códice de Dresde
Este texto forma parte de una serie de cuatro historias sobre el tema que más interés y polémica despierta en los seres humanos: la sexualidad.

Para todos los pueblos antiguos el sexo fue muy importante y estuvo casi siempre relacionado con el amor, la fertilidad y el misticismo. Vamos a comenzar con algunos mitos y costumbres de Mesoamérica.

En uno de los relatos de la creación mexica, un día Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada, se tocó el miembro viril mientras se bañaba, su semen cayó sobre una piedra y de ella nació un murcíelago. Después, este animal mordió la vagina de la diosa Xochiquetzal mientras dormía y de la herida, rociada con agua, nacieron las flores y la primavera. La masturbación aparece aquí como un acto de creación de la humanidad.

En el Códice Borbónico, también mexica, en una de las láminas, la que corresponde a la fiesta ochpaniztli en honor a Toci-Diosa Madre, encontramos ocho danzantes huastecos desnudos con el gorro cónico sosteniendo su falo. En esta ceremonia se ofrendaban mazorcas de maíz y los falos podrían ser un símbolo de la fecundación y la fertilidad. Los nahuas y mexicas relacionaban el sexo con la fertilidad y la creación, por lo que el placer sexual era un don divino, equiparable al alimento, a la alegría, al vigor vital y al reposo cotidiano. Era algo, por decirlo de una forma simple, tan natural como dormir, respirar o comer.

La diosa Ixik como atan, “consorte”, de una deidad vieja.
La pareja se acaricia en lo que podría ser una preparación
para la cópula. Códice de Dresde.
En otro mito de los mayas de Uxmal, Yucatán, se dice que la lluvia brota en forma de falos, lo cual nos hace ver una clara similitud entre el semen y las lluvias fertilizadoras. Para algunos pueblos mesoamericanos, en la masturbación ritual, el semen simbolizaba las lluvias que dan vida a la naturaleza. Otro ritual de la fertilidad consistía en la perforación del pene para que la sangre, que era considerada un líquido sagrado, tuviera contacto con la tierra.

En el Códice de Dresde hay una imagen donde la diosa maya Ixik aparece como esposa de una deidad vieja. Por su posición, parece que la pareja está acariciandose antes de realizar el acto sexual. Las imágenes de ancianos con jóvenes son comunes en la cultura maya y se pueden ver algunas en este enlace: Parejas Antiguas.

Estas parejas mayas nos llevan al Museo de Antropología de la Ciudad de México, en él que se encuentra una pieza de hueso, también maya, que muestra a cuatro parejas en una posición muy similar a la que aparece en el Códice de Dresde. Incluso, la pareja de arriba parece estar copulando. Algunos afirman que se trata de una representación de uniones sexuales.

Hueso maya con representaciones sexuales.
Museo de Antropología e Historia de México
Lo curioso de esta pieza es que la mayoría de las figuras son animales fantásticos. Observamos que en una de las parejas, un ser humano entrega un cráneo a uno de estos seres.

¿Serían esos animales fantásticos, dioses mayas? En otro lugar del mundo, Grecia, muchas dioses se representaban en forma de animales. Estas deidades tenían relaciones sexuales entre ellos, con seres humanos y con animales.

Por ejemplo Dionisos, el dios griego del vino, estaba acompañado de faunos. Estas criaturas eran dioses de los bosques, que generalmente tenían cuerpo de hombre, con cuernos y piernas de macho cabrío. Este animal fue escogido por su gran poder sexual.

En las fiestas del culto a Dionisos, había un sacerdote llamado Falóforo, el cual era portador de un falo. Además, los sacerdotes portaban leche y antorchas.

Estas fiestas dionisíacas eran muy numerosas en Grecia y generalmente estaban vinculadas a los ciclos de la naturaleza; la muerte y el renacimiento. Dionisos, como la naturaleza, moría y resucitaba.

Durante la celebración de estas fiestas, llamadas faloforias, se honraba a Dionisos como dios de la fertilidad. Un cesto, el liknon, era llevado en procesión lleno de frutos, entre los cuales sobresalía, en el centro, una forma fálica envuelta en tela. Este falo era expuesto en público para representar la presencia vivificante del dios.

Las Pequeñas Dionisas (diciembre) y las Grandes Dionisas (marzo), eran fiestas muy importantes. Mediante coros, danzas, diálogos y procesiones de personas con máscaras se representaban episodios sagrados de la vida de este dios. Estas ceremonias se mantienen vivas hoy dentro de las celebraciones del carnaval.

Dionisos, como la expresión de la fuerza del universo y de la vida, elevaba al hombre por encima de la materia y lo guiaba por las pasiones amorosas que liberaban sus sentidos hasta llegar a alcanzar el éxtasis. Al liberar sus sentidos por medio del placer, el individuo dejaba atrás su prisión corporal haciendo caer las barreras que lo alejaban de lo divino. Este culto, a consecuencia de sus manifestaciones orgiástico-rituales, fue considerado extremadamente impúdico por la iglesia y fue prohibido por la peligrosidad que representaba para el poder instituido.

Códice Borbónico. Huastecos portadores de falos.
Biblioteca de la Cámara de los dipudatos de París.
Dionisos también aparecía acompañado de los sátiros, quienes tenían un desenfrenado deseo sexual. A estos sátiros se les consideraba geniecillos de la naturaleza. Y eran representados con una erección permanente. Bajo los efectos del vino, los sátiros perseguían a las ninfas y a las mujeres con las que tenían relaciones sexuales.

Otra de las deidades griegas, Afrodita, representaba la fuerza creadora del universo y el deseo sexual. Era la diosa del amor y la belleza. Tenía el deber de hacer el amor.

Afrodita viene de la palabra griega aphros que significa espuma. Esta diosa fue conocida como Venus por los romanos. Afrodita nació del esperma de los órganos genitales de Urano, cuando fueron arrojados al mar por su hijo Cronos.

Los mitos griegos están llenos de referencias al sexo. Por ejemplo, Júpiter, realizó numerosas metamorfosis para satisfacer su incontenible deseo sexual. Se convirtió en lluvia de oro para penetrar a Danae, a la que su padre había encerrado por indicación del oráculo; en toro para raptar a Europa; en cisne para poseer a Leda; en águila para robar a Ganímedes, un jóven frigio que capturó mientras cazaba; o en serpiente, para engendrar en su propia hija.

Otro dios griego, Hércules, tuvo muchas mujeres y gran número de amantes. El caso más llamativo de este dios fue el de las cincuenta hijas de Testio a las cuales, según uno de los mitos, las dejó a todas embarazadas en una sola noche.

Sátiro griego bailando con una mujer.
Museo de las Culturas de México.
En la cosmogonía de otra de las civilizaciones antiguas del Mediterráneo, Egipto. Atón, dios solar, se creo a sí mismo mediante la masturbación. Después de su propia creación, dio vida a Tefnut, la humedad, y Shu, el aire. Se afirmaba también que su pene divino creó los ríos que acunaron a las civilizaciones antiguas.

Otro de los mitos de la creación de la humanidad donde se usa metafóricamente la eyaculación es el mito egipcio de la Isla de Elefantina que dice:  

...desde allí también se había elevado el sol cuando le dió vida a la humanidad. El lugar en la isla donde el río se desbordaba era la doble caverna Qerti que tenía la forma de dos senos femeninos, de allí procedían todas las cosas buenas. Esta doble caverna era, en efecto, el refugio del Nilo, y desde allí el dios del río vigilaba hasta que la inundación era inminente, se desbordaba como un hombre vigoroso y llenaba todo el país. 

En Sumeria, otra de las culturas más antiguas del Mediterraneo, en la fiesta de año nuevo, el rey de la ciudad-estado tenía relaciones con la gran sacerdotisa de la diosa Innana, diosa del amor, del sexo y la guerra. Esta unión era conocida como el Matrimonio Sagrado o Hierogamia. Esta unión entre dioses era fuente de regeneración para los hombres, los animales y las plantas de la tierra.

Tras la llegada del cristianismo a América
los religiosos destruyeron muchas piezas
con alusiones a la sexualidad. En esta pieza
expuesta en el Museo Nacional de Antropología
 de México donde vemos como el pene
de un hombre masturbándose fue arrancado.
La unión sexual era la expresión suprema de la creatividad y de la fertilidad. En la civilización Sumeria de hace cinco mil años, Inanna era considerada la Gran Prostituta, para la cual, la cópula era un acto más transcendente que la mera necesidad carnal de perpetuar la especie.

La diosa celta Morrigan, quién después inspiró la creación del hada Morgana, poseía una dimensión erótica. La diosa habría tenido una relación carnal con el dios Dagda en un apareamiento que duró nueve meses.

Estas uniones sexuales entre dioses o entre un dios y un mortal, se celebraban generalmente en primavera. A los que participaban en estos rituales sexuales hierogámicos se les atribuían cualidades divinas y se convertían en intermediarios entre el dios implicado y los hombres.

La ceremonía era presidida y practicada por el monarca o la personalidad que estaba a la cabeza de la religión dominante. En el caso de Morrigan, probablemente en sus rituales, la hierogamia no sólo se llevaba a cabo de forma simbólica sino que también en el plano sexual. El nuevo rey tenía relaciones sexuales con la sacerdotisa druida que encarnaba simbólicamente a la diosa.

La tribu Dana, es decir, los antiguos habitantes de Irlanda, veneraban a la diosa Ana, cuyo culto era muy importante. Los rituales orgiásticos dedicados a esta diosa, conocida después como Diana, se hacían para venerar a las fuerzas de la naturaleza y la regeneración.

Por otro lado, en el Centro de Europa, Las vírgenes germánicas de la batalla se entregaban al héroe que ellas mismas escogían al finalizar el combate. En sus rituales también se hacían ceremonias orgiásticas.

Con la llegada de las religiones judeo-cristianas a Europa, estos cultos fueron prohibidos y perseguidos casi hasta su desaparición. San Agustín, el denominado padre de la iglesia católica, afirmaba que las caricias de una mujer alejaban al hombre de Dios y se sentía culpable de su experiencia sexual pasada.

Esculturas de una pareja mostrando sus genitales
en la iglesia de San Pedro de Cervatos, Cantabria, España.
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San Agustín sostenía que "el deseo sexual es una tendencia animal, pero podría ser justificada y orientada hacia el bien, siempre y cuando el acto sexual tuviera como finalidad la procreación". La Biblia ordenaba a los creyentes a crecer y multiplicarse. Interpretando estas palabras, se consideró al sexo reproductivo una obligación, y el sexo sin hijos una ofensa o una maldición. Basados en este nuevo concepto, los judeo-cristianos persiguieron la prostitución, la homosexualidad y la masturbación.

Debido a estas nuevas creencias, todas las culturas de la antiguedad, que tenían una relación natural y sagrada con la sexualidad, fueron reprimidas y el sexo pasó a ser pecado. En algunas iglesias se comenzaron a mostrar imágenes obscenas y se afirmaba que el sexo sin procreación condenaba al infierno La represión sexual llegó a su extremo durante la época victoriana en Gran Bretaña, coincidiendo con el momento cumbre de la revolución industrial y del imperio británico, a mediados del siglo XIX.

Pero, recientemente, algunos historiadores aseguran que además del motivo religioso, el mandato divino de procrear era muy importante para asegurar nuevos nacimientos en las comunidades. De esta forma estos miembros ayudaban en las labores del campo y podían participar en las numerosas guerras que los enfrentaban.

Si la masturbación, la homosexualidad y la prostitución fueron prohibidas con la intención de fomentar los nacimientos o proteger la familia procreadora como pilar fundamental de la sociedad y no por motivos religiosos: ¿Tiene sentido que hoy, casi 2000 años después, nuestra sociedad siga, en nombre de la religión, condenando estas prácticas? En vista del grave problema que está viviendo el planeta tierra debido a la superpoblación: ¿No debería nuestra sociedad revisar su postura ante el "creced y multiplicaos"? Hoy, sin duda, tendría mucho más sentido una sociedad que disfrutara de la sexualidad de forma sana y segura que continuar con los nacimientos descontrolados que amenazan con agotar los recursos del planeta tierra.


El segundo artículo de esta serie sobre la sexualidad es El Sexo II. Géneros. Para leerlo pincha aquí.

Instituto Nacional de Antropología de México
Museo de Antropología e Historia de México
Arqueología Mexicana VOL. 13. Núm 104  
Mitología Griega y Romana. Aut. Gastón de Nerac. Ed. Sociedad Editora Latinoamericana.
Esclarecimiento del simbolismo de la prehistoria universal. Aut. Leonardo Pasquel. Ed. Orion. 
Mahabharata. Trad. Julio Pardilla. Ed. Edicomunicación.
Mujer divina, mujer terrena. Mod. fem. en el mundo mexica y maya. Aut. Miriam López Hernández. Libros de la Araucaria.
Sexualidad en China. Aut. Flora Botton Beja y Romer Cornejo Bustamante
Historia de la Sexualidad. Michel Foucalt.
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Enciclopedia Británica Online 
La Biblia Online

Autores: Blanca Adriana Camacho y Chico Sánchez