El Sexo II. Géneros

mujer agarrandose el pezón Museo Nacional de Antropología de México. Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Escultura de una mujer tocandose el pezón
Museo Nacional de Antropología de México
(Foto: www.chicosanchez.com)
Desde la más remota antiguedad, la sexualidad ha sido uno de los temas que más ha interesado a la sociedad. Sin embargo, además de las relaciones entre hombre y mujer que eran tan importantes para la reproducción humana, existieron otras tendencias sexuales. Estas modalidades, como la homosexualidad o la transexualidad, fueron o son aceptadas como género por muchas culturas del mundo.

El diccionario de la RAE define al género como: Clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma y, generalmente solo una, de la flexión del adjetivo y del pronombre. En las lenguas indoeuropeas estas formas son tres en determinados adjetivos y pronombres: masculina, femenina y neutra.

Cómo sabemos, la religión influye profundamente al lenguaje y la cultura. Hasta el día de hoy, en el hinduismo, encontramos este género neutro en los hijras, personas que no son consideradas ni de género masculino ni femenino, ni hombre ni mujer.

En esta cultura india, que tanto influyó a Europa por el idioma sánscrito, la relación macho y hembra representa el papel más importante de la sociedad, pero no es el único. El cambio de sexo o género del hombre y la mujer hacia las cualidades de su opuesto, son importantes y mencionados de forma positiva en la mitología, rituales y arte hindú.

También en la India, hacia el siglo VI el tantrismo es considerado un medio para obtener la perfección espiritual y la absoluta libertad, tanto en el hinduismo como en el budismo vajrayana. Para los tántricos, el sexo es usado como un medio de realización, no es moral ni inmoral, es amoral. La unión sexual o maithuna es la última y más importante de una serie de técnicas corporales y de meditación yóguicas.
Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Danza de los viejitos en la basílica
de la Virgen de Guadalupe.
(Foto: www.chicosanchez.com)

En el Mahabharata, uno de los libros más importantes del Hinduismo, leemos: Y Sikhandi, después de practicar austeridades durante muchos años, gracias a su don que le otorgó un Yaskha cambió su sexo, convirtiendose en un hombre.

Otro texto de este mismo libro describe un cambio de sexo:  "En aquel mismo bosque vivían un rishi y su esposa. Estaban muy enamorados el uno del otro y deseaban disfrutar de los placeres del amor sin niguna restricción, dado que sólo los animales viven en esa conciencia, sin alguna otra alternativa, el rishi y su esposa se convirtieron en una pareja de ciervos y siempre estaban juntos."

En estos dos ejemplos vemos la naturalidad con la que esta cultura milenaria trata el tema de la sexualidad. En el último párrafo, en lugar de un cambio de sexo, los protagonistas se convierten en animales para ser más libres a la hora de disfrutar de los actos sexuales.

Para las primeras comunidades cazadoras-recolectoras que vivían en Europa, los indoeuropeos, los ciclos de la luna, identificados con la mujer, eran de gran importancia, y fue después de la llegada de la agricultura que lo importante pasó a ser el culto al sol y los dioses masculinos, empezando a perder valor lo femenino, como revelan estudios de los monolitos celtas de Hedgestone.

Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Danza tradicional con hombres vestidos de mujer
en la basílica de la Virgen de Guadalupe, México.
(Foto: www.chicosanchez.com)

En la mitología de uno de estos pueblos europeos, los griegos, se cuenta que el dios Apolo, al que se relaciona con el sol; después de tener numerosas amantes, pasó a ser homosexual inclinandose por los hombres jóvenes regresando después a su tendencia heterosexual.

Existen otras historias relacionadas con el sexo en la mitólogía grecoromana que mencionamos anteriormente en este texto.

Cerca de Grecia, en Mesopotamia, también se habla de los hieródulos eunúcos, que representaban a Dumuzi, el dios pastor. Estos hombres vestían como mujeres y eran homosexuales.

Al otro lado del mundo, en Mesoamérica, encontramos costumbres similares. En Tlaxcala, en el actual México, se han descubierto que hombres vestidos como mujeres participaban en las fiestas religiosas. En estos contextos rituales, los sacerdotes podían representar a diosas y vestirse como ellas.

Un ejemplo de esto último los encontramos entre los tarascos de Michoacán, también en México, donde el sacerdote poseido por la diosa Cuerauáperi se ponía ropa de mujer. Mientras, de los mexicas sabemos que los sacerdotes que ostentaban los atavíos de Chalchitlicue, la diosa del agua, o de Ilamatecuhtli, la diosa de la Tierra.

En estas culturas americanas, menos reprimidas sexualmente que las europeas, el cuerpo era divino y se adornaba, se exhibía, y se consideraba símbolo de fecundidad y de gozo. A pesar de la represión a la sexualidad que impusieron los europeos que llegaron tras la conquista del continente americano muchos pueblos conservaron esas costumbres que se mantienen vivas hasta hoy.
Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Retrato de un Muxe. (Foto: Nicola Okin Frioli)

Uno de los primeros testimonios sobre hombres vestidos como mujeres escrito por los europeos se debe a Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, quién describe en la región de Texas a hombres casados con otros y estos son unos hombres amariconados, impotentes y andan tapados como mujeres y hacen oficios de mujeres.

En la actualidad, en el pueblo de Juchitán, Oaxaca, existen actualmente más de tres mil Muxes, nombre que proviene del español mujer. Los Muxes son hombres que visten de mujer y realizan las mismas labores que esta. Considerados por la sociedad zapoteca como un tercer sexo, los muxes son vistos con respeto y admiración. 

Las costumbres americanas de libertad sexual y aceptación de la sexualidad como algo natural, se vieron interrumpidas abruptamente por la llegada de los europeos, los cuales trajeron consigo a América la religión judeo-cristiana y con ella la verguenza por las expresiones del cuerpo. En ese momento, para los americanos nativos, la sexualidad y la desnudez pasaron a ser pecado.

Antes de explicar la represión de la sexualidad de las religiones judeo-cristianas que trajeron los conquistadores, habría que mencionar que la organización social económica y la religión ha incidido siempre fuertemente en lo más privado del ser humano: su sexualidad. En muchos casos, el sexo, el placer y la reproducción, incluso las formas de expresión del amor han sido regulados por las clases más poderosas con intereses políticos o económicos.

Una estuatuilla de un hombre masturbándose y sacando la lengua. El Sexo II. Géneros - Pueblos Antiguos. Antropología, arqueología, historia, mitología y tradiciones del mundo. Foto: www.chicosanchez.com
Estatuilla de un hombre masturbandose y sacando la lengua
Museo Nacional de Antropología e Historia, Ciudad de México
Para las primeras sociedades de orígen indoeuropeo, a diferencia de lo que se podría pensar, la homosexualidad comenzó a castigarse no por su práctica, sino porque la persona debía casarse y procrear.

Las comunidades necesitaban traer nuevos miembros que ayudaran en el trabajo del campo o que fueran soldados para la guerra, por este motivo, la homosexualidad era tolerada, siempre y cuando los participantes en ella se casaran y tuvieran hijos.

Entre los griegos, por ejemplo, un hombre podía tener amantes masculinos si cumplía con su deber matrimonial de tener hijos que ayudaran a la comunidad. Lo mismo sucedía con otras prácticas como la prostitución, que también era tolerada mientras que el conyuge cumpliera con la misión de procrear y mantener a la familia.

El lesbianismo era mucho más tolerado porque se consideraba casi inevitable para mujeres que vivían juntas, recluidas en el harem y esperando los favores de un marido a veces indiferente o que se encontraba en una guerra muy alejado de su hogar.

Los orígenes de la marginación hacia la homosexualidad en la religión judeo-cristiana los encontramos en la Biblia. En el Antiguo Testamento el Levítico dice: no te echarás con varón como con mujer. Más tarde, en Corintios, en el Nuevo Testamento leemos: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones.
Con la llegada de los europeos y las religiones judeo-cristianas
la sexualidad y la homosexualidad dejaron de ser consideradas
naturales y comenzaron a ser un castigo. Imagen del purgatorio.
Catedral de México.  (Foto: www.chicosanchez.com)
San Agustín, reconocido como el padre de la iglesia católica, afirmaba que nada hacía descender la mente viril de las alturas a tal grado, como las caricias de una mujer y se sentía culpable de su experiencia sexual pasada.

Para él, la sexualidad y la procreación eran inseparables sosteniendo que "el deseo sexual es una tendencia animal, pero podría ser justificada y orientada hacia el bien, siempre y cuando el acto sexual tuviera como finalidad la procreación".

Esta última expresión confirma como los intereses políticos y económicos influían en la tolerancia hacia el sexo. En el catolicismo, procrear, especialmente en época de las guerras, era muy rentable para los que las organizaban.

Como la Biblia exhortaba a crecer y multiplicarse, el sexo reproductivo fue convertido por San Agustín como una obligación y el sexo sin hijos se convirtió en una ofensa o una maldición. Debido a esto, se comenzaron a condenar la prostitución, la homosexualidad y la masturbación. Pero porque las hubiera condenado dios, sino porque no cumplian el mandato divino de procrear y traer nuevos miembros a la comunidad, miembros que se necesitaban como mano de obra para los nobles.

La cumbre de la represión sexual europea llegó en la época victoriana (1837-1901). La mayor limitación del sexo llegó con la cumbre de la revolución industrial y del Imperio Británico. La transformación de la Inglaterra agraria y rural en una sociedad industrial trajo unas consecuencias catastróficas y se caracterizó por grandes colapsos económicos, problemas en la producción y distribución de alimentos básicos, y muchas epidemias, siendo las más graves la de tifus y la de cólera.

Los más pobres, además de soportar el colapso económico y social que supuso el fracaso de la nueva era industrial, tuvo también que soportar una fuerte represión de la sexualidad. Michael Focault en su libro sexualidad describía esta sociedad con estas palabras: A ese día luminoso habría seguido un rápido crepúsculo hasta llegar a las noches monótonas de la burguesía victoriana. Entonces la sexualidad es cuidadosamente encerrada. Se muda. La familia conyugal la confisca. Y la absorve por entero en la seriedad de la función reproductora. En torno al sexo, silencio.

BBC
El Mundo
Nikola Okin Frioli
Sexualidad en China. Aut. Flora Botton Beja y Romer Cornejo Bustamante
Mahabharata. Trad. Julio Pardilla. Ed. Edicomunicación.
Historia de la sexualidad. Michael Foucault. Ed. Siglo XXI
El seductor y mítico matriarcado zapoteca. Entrevista con Margarita Dalton. La Jornada, UNAM. 
Mitología Griega y Romana. Aut. Gastón de Nerac. Ed. Sociedad Editora Latinoamericana.
Arqueología Mexicana. VOL. 13. Núm 104. 
"Hijras: An alternative Sex and Gender Roles in Indta. By Serena Nanda.
Erotismo, Placer y Sociedad. Un paseo por la historia: Ayer y hoy. Aut. María Ragúz. Profesora en la PUCP, Perú.